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Hive – La colmena como jugar

Hive – La colmena como jugar


En una colmena cada insecto ha nacido para cumplir una única función y sólo está dotado con las habilidades imprescindibles para llevarla a cabo. Del resto de tareas necesarias para el mantenimiento del enjambre, que son muchas, jamás tendrá que preocuparse, de eso se encargarán otros. Las únicas cosas realmente importantes son el grupo, que funciona como un engranaje, y, por supuesto, La Reina, de la que depende la supervivencia de la colmena. Así ha sido siempre. Un individuo sólo abandonará su cometido si fuera necesario defender a su reina y en Hive lo es. Tu enjambre ha entrado en contacto con otro y tendrás que luchar por tu colmena. No hay tiempo que perder, tendrás que manejar a tus insectos, aprovechando las características especiales de cada uno, para defender a tu reina y ganar el tiempo necesario para rodear y hacer caer a la del rival.

De nuevo un juego abstracto para dos jugadores de esos que tanto nos gusta, esta vez inspirado libremente en el ajedrez. Y como en él, cada jugador controlará las fichas de un color (blanco o negro) y éstas representarán su peculiar ejército, donde cambiarás a los clásicos peones, torres, caballos, alfiles, reina y rey por hormigasarañassaltamontesescarabajos y una ágil aunque extremadamente vulnerable reina. Y, como en el ajedrez, cada figura tendrá unas reglas de movimiento diferente y ganará aquel que haga caer la ficha más importante del rival, aquí la reina.

Lo que hace a Hive un juego diferente y original es que no hay tablero. Éste lo irán conformando las propias fichas que cada jugador irá desplegando desde su reserva. Mientras que en ajedrez, cada pieza siempre empieza en el mismo lugar y cada ejército en un extremo del tablero, aquí ambos bandos comienzan el enfrentamiento en contacto desde el turno 1 y cada jugador irá haciendo entrar en juego a sus insectos en el orden que crea más conveniente, según se haya desarrollado la partida hasta el momento. Todo esto hace de Hive un juego muy reactivo, con muchas posibilidades y de partidas ágiles y entretenidas desde el comienzo. 
Por supuesto no tiene la profundidad estratégica del ajedrez, pero tampoco lo pretende. Cada partida dura sólo unos 20 minutos en los que prima desde el principio la creatividad y capacidad de anticipación de cada jugador.

Reglas de juego.

Cada jugador empieza con una reserva de 11 piezas hexagonales de un color (blanco o negro), cada una de las cuales representa un insecto. En total serán 3 hormigas, 3 saltamontes, 2 escarabajos, 2 arañas y una reina. En el primer turno cada jugador colocará una de sus piezas, la que quiera, en el centro del tablero, en contacto con la de su oponente. Y por turnos podrá hacer una de dos acciones posibles: poner en juego una nueva pieza o mover una colocada anteriormente. Por supuesto, existen algunas restricciones: la reina ha de ser puesta en juego en los cuatro primeros turnos y un jugador no podrá mover ninguna pieza hasta que su reina esté en la colmena. 
Ganará aquel que logre rodear completamente a la reina rival, sin importar el color de las piezas que la rodeen. Para ello tendrá que parar el ataque de su oponente el tiempo suficiente para conseguirlo, sirviéndose de algunas simples reglas.
Sólo podrás desplegar piezas en contacto con piezas propias. Y todas las fichas tendrán que estar en contacto entre sí, formando una única colmena. Es decir, sólo podrás mover fichas que al ser movidas no dividan el tablero en dos. Lo que hace que existan piezas que estén libres, habitualmente las que están en las zonas exteriores del tablero, y otras que estén bloqueadas. Esto es muy importante y deberás utilizarlo en tu beneficio, intentando mantener tus piezas clave libres alrededor de la colmena y bloqueando piezas del rival, inutilizándolas al menos temporalmente.

Reglas de movimiento.
La Reina: Sólo podrá mover un espacio por turno.

La Reina.

El Escarabajo: Sólo podrá mover un espacio por turno, con la particularidad de poder moverse por encima de la colmena, anulando a cualquier pieza sobre la que se encuentre.

El escarabajo.

El Saltamontes: El saltamontes no se mueve alrededor de la colmena. Sino que saltará cualquier número de piezas hasta encontrar una nueva posición en la que caer. El saltamontes no salta por encima de huecos.

El saltamontes.

La Araña: Mueve exactamente tres  espacios por turno. Ni uno más ni uno menos.

La araña.

La Hormiga: Puede mover alrededor de la colmena a cualquier nueva posición.

La hormiga.

Jugando a Hive.
Lo primero que hay que destacar es que es un juego extremadamente adictivo.
En Hive no hay dos partidas iguales. La cantidad de posibilidades que permiten los distintos despliegues y configuraciones de tablero después de pocos turnos es casi infinita. En cada enfrentamiento se darán nuevas situaciones a las que tendrás que encontrar la mejor solución, valiéndote de las piezas que queden en tu reserva, los insectos que estén ya en la colmena y tu experiencia de anteriores partidas. Todo esto lo consigue con unas reglas  simples que permiten infinidad de interacciones en el tablero pero sin que el juego resulte complejo por ello, más bien al contrario, es muy intuitivo. 
Por supuesto, si uno de los contendientes tiene más experiencia que su rival le ganará con facilidad algunas veces, pero éste irá aprendiendo los trucos que está usando y qué utilidad está dando a sus piezas para sacar provecho y no tardará en saber lo suficiente para hacer lo mismo. No podrás ganar a un rival dos veces seguidas con el mismo truco y eso lo hace ideal para jugar más de una partida por sesión contra la misma persona. 
Y partir de aquí empezaría a hablar de estrategia, pero voy a contenerme. Una de las cosas que más me ha hecho disfrutar del juego es ir aprendiendo nuevas maneras de utilizar cada pieza, nuevas defensas o nuevas estrategias para intentar ganar a mi oponente. Para ello sólo tenéis que poneros a uno de los lados de una mesa y empezar a experimentar con vuestros insectos.

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